Políticas Públicas, ¿Para qué?

Eduardo Leal / Al realizar esa pregunta orientada a las políticas públicas, se encuentra en el debate la viabilidad de su aplicación como parte de las acciones de gobierno para la solución de problemas públicos.

Función, utilidad y legitimidad son adjetivos que conllevan hacia donde se deben conducir las políticas públicas, haciendo con estos conceptos, una analogía del texto “Historia, ¿Para qué?”, del historiador Carlos Pereyra (1991), enfocándolos como parte de esa viabilidad.

Definir lo público va acompañado con la evolución de la sociedad, la esfera de acción de los gobiernos, desde qué perspectiva o ideología se conceptualiza, cuáles son sus límites; es por ello que lo público, en términos generales, es aquello en donde los gobiernos deben atender e impactar para buscar el bienestar social, económico, político y cultural de las personas, sin transgredir la esfera privada, pero si dándole también a ésta última, facilidades para incidir en lo público.

La aplicación de las políticas públicas está enfocada en resolver problemas públicos, problemas que se definen y se detectan a través de un diagnóstico para saber cuáles son aquellas situaciones que se deben atender, así como de las demandas de la sociedad.

Las políticas públicas son instrumentos gubernamentales las cuales tienen un proceso de elaboración, implementación y evaluación; estas se componen a partir de objetivos, estrategias, metas que cumplir y lo más importante indicadores para medir sus resultados.

Políticas Públicas y su elaboración

Para su elaboración es importante contar con un diagnóstico de los problemas a atender, objetivos que se pretenden lograr, estrategias de como abordar cada uno de los problemas y acciones específicas de cómo se piensan resolver las metas que se planteen. Pero para poder saber si se están cumpliendo estos objetivos, estrategias, acciones y metas, se debe contar con indicadores que midan la eficiencia, la eficacia, la economía y desempeño para así poder ajustar, corregir o mejorar las acciones que se estén implementando.

La implementación consiste en aterrizar todo aquello que se diseñó a partir del diagnóstico, lo cual en muchas ocasiones puede distar entre las decisiones que se tomaron a lo que realmente está pasando en donde se haya el problema público.

Finalmente, la evaluación nos determinará el impacto que tuvo una política pública y si realmente se pudo atender, resolver o mitigar el problema, a través de una metodología específica para identificar si estuvo bien diseñada y por ende si estuvo bien implementada; sin embargo, la evaluación puede hacerse antes, durante y después de la implementación para una mejor toma de decisiones.

Es por ello que, su función, utilidad y legitimidad está en debate. Muchas veces los gobiernos diseñan políticas públicas solo por cumplir con su normatividad en materia de planeación y alejadas de una realidad y más que atender, resolver o mitigar un problema público, sólo se derrochan recursos sin medir su impacto y ello más que una política pública, se vuelve en una acción de gobierno aislada.

Es así que hay que replantear el objetivo de una política pública o el cómo debe ser estructurada y evaluada para que sea funcional y útil para los gobiernos; ser estrictos en el planteamiento de los indicadores para realmente se mida, porque lo que no se mide no se puede mejorar. La legitimidad, en tanto, se da en el proceso mismo de elaboración e implementación, la cual es dada por la sociedad.

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