Alertan que granjas ganaderas y porcinas masivas contaminan el aire con amoníaco

En un nuevo giro que muestra cómo, en el mundo industrializado, la contaminación del aire ha dejado de ser un tema de zonas industriales asociadas al carbón o megaciudades ubicadas en entornos geográficos adversos, un estudio realizado en los Países Bajos muestra que el aire de las granjas ganaderas intensivas afecta la salud de las zonas y poblados colindantes.

“Es bien sabido que la contaminación atmosférica causa problemas pulmonares y, por lo general, pensamos en la contaminación atmosférica de la industria, de los automóviles”, dijo el autor principal Lidwien Smit. Por ello, “hasta ahora, se ha visto como un problema de salud urbano, pero no tanto como un gran problema en las zonas rurales”, agregó.

Lamentablemente, “nuestro estudio muestra que la contaminación atmosférica de las granjas de ganado está causando disminuciones de la función pulmonar en áreas donde la gente vive cerca de las granjas”, dijo Smit, epidemióloga ambiental y profesora de la Universidad de Utrecht en Holanda.

Ella y su equipo midieron varios marcadores de la función pulmonar en 2.308 adultos que vivían en 12 aldeas cercanas a, pero no en, granjas en los Países Bajos. Nación que tiene una de las más altas densidades de población del mundo, así como una de las mayores densidades de ganado.

Cuantos más establecimientos ganaderos estuviesen cerca de los hogares de los participantes -a menos de 1.000 metros-, los investigadores descubrieron que ellos tenían más problemas pulmonares.

El estudio también mostró que la función pulmonar de los vecinos residentes se redujo durante las semanas con niveles más altos de contaminación del aire por amoníaco relacionado con las granjas, dijo Smit. Los efectos en los patrones de respiración fueron pequeños, pero significativos, dijo.

Estudios previos también han demostrado que las granjas de ganado contienen altos niveles de polvo, lo que puede llevar a problemas respiratorios en los trabajadores agrícolas, escriben los autores en el American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.

Las explotaciones ganaderas emiten amoníaco, un gas irritante formado por enzimas en los desechos animales. Cuando el amoníaco reacciona con otros gases, forma partículas finas de polvo, dijo Smit.

El doctor Daniel Jackson, pediatra y profesor de la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin en Madison, dijo que el estudio destaca cómo las políticas públicas pueden afectar la salud individual.

“Las decisiones que pueden llevar al empeoramiento de la calidad del aire pueden tener impactos muy significativos en la salud”, dijo Jackson, que no participó en el estudio.

“Este documento destaca una exposición potencial que puede tener un impacto en la salud respiratoria”, dijo en una entrevista telefónica.

Señaló que los vecinos que parecían ser los más afectados por la contaminación agrícola eran aquellos que tenían enfermedades pulmonares obstructivas crónicas, que inflaman las vías respiratorias. Estas afecciones incluyen enfisema, bronquitis crónica y asma.

Jackson dijo, sin embargo, que las conclusiones no lo inducirían a recomendar que las personas que viven cerca de granjas de gran escala consideren moverse de allí.

“La gente debe ser consciente de estas exposiciones, y si están teniendo síntomas respiratorios asociados con este tipo de exposiciones, es algo para investigar y evaluar más a fondo”, dijo.

El estudio parece a primera vista contradecir un creciente cuerpo de investigación que sugiere que los niños que crecen en las granjas tienen un riesgo reducido de desarrollar alergias y asma, dijo Jackson.

Pero Smit indicó que los estudios de niños en granjas se han centrado en operaciones agrícolas más pequeñas.

“También hay beneficios de un ambiente de granja”, dijo. “Pero depende de qué tipo de granjas y contaminación estás mirando”, recordó.

Las granjas con 1.000 cerdos, por ejemplo, crean un entorno completamente diferente para los niños que una pequeña granja familiar.

Las granjas industriales “están emitiendo contaminantes a gran escala y polvo”, dijo. “Los niños no van a jugar en estas granjas de cerdos.”

La semana pasada, los reguladores gubernamentales en los Países Bajos ordenaron a las granjas avícolas reducir las emisiones de polvo a la mitad en los próximos 10 años, dijo.

“Los agricultores saben que hay que hacer algo para reducir la contaminación y los riesgos”, dijo Smit. Para ello, “es muy importante tener un diálogo con los agricultores y la comunidad”.

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